Francisco Pestanha nos muestra con solvencia y capacidad analítica, diestro en la presentación de los temas polémicos y en la variedad de las proposiciones que afirman su tesis, con prosa clara y extendida en la argumentación, que el pensamiento nacional es la paxis reflexiva, el despliegue de la conciencia nacional que revela el continuo avance del país hacia la verdad, pues todo lo que sucede a sus fuerzas espirituales contribuye a hacerlo avanzar. Existen, naturalmente, fracasos y retrocesos, ya que en todo caso el itinerario no ocurre de manera lineal sino que es producido por la interacción de conflictos incesantes.
El autor confirma en distintos momentos de su obra, compuesta de inquisiciones y respuestas incitativas y relevantes, que es imperiosa “una verdadera revolución cultural”, la puesta en movimiento de un “profundo proceso de acción intelectual militante” que consolide los instrumentos pertinentes para una práctica reflexiva de la independencia. Su libro se destaca por el rigor conceptual, la soberanía de sus ideas, la cifra transgresora del pensamiento dominante, de la estrategia neoliberal y de las fantasías de la posmodernidad. Es la mirada instigante de “una conciencia que piensa”, como Hegel decía. |